Xamfrà
Una pregunta a la vez.
Ver caso →Marcas, pantallas y experiencias. Cada proyecto, una manera de dar en el blanco.
Una pregunta a la vez.
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Creamos el universo completo de Blaumarí.
Ver caso →Menos pestañas. Más agencia.
Ver caso →Del soporte remoto a la compra.
Ver caso →Actualizar una marca sin perder la ciudad.
Ver caso →Una identidad nueva para cuidar mejor.
Ver caso →Un rebranding que se reconoce en cada aplicación.
Ver caso →Actualizar sin romper lo que une.
Ver caso →La política empieza en tu calle.
Ver caso →El cielo, desde tu punto exacto.
Ver caso →Una ciudad filmada desde todos los ángulos.
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La fiesta pasa. La imagen queda.
Ver caso →Cambiar de altura para entender la escala.
Ver caso →De la masa madre a tu pantalla.
Ver caso →Tu lengua. Tus palabras. Tus datos.
Ver caso →Tu coche sabe cosas. Ahora tú también.
Ver caso →Una fiesta que ocupa la calle.
Ver caso →El museo cabe en tu bolsillo.
Ver caso →Dos años contando Esplugues cada día.
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Años mirando Esplugues con continuidad.
Ver caso →El oficio también se ve.
Ver caso →Una marca más cercana para una tecnología compleja.
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Una web nueva para mirar mejor la arquitectura.
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Ordenar la movilidad. También en la web.
Ver caso →Meses de obra. Segundos de atención.
Ver caso →La web convierte un sistema nuevo en algo entendible.
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Una web para un festival que crece en ciudades.
Ver caso →El soporte informático de todo un Ayuntamiento.
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Una marca para una infraestructura de verdad.
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Sant Just se descubre desde Collserola.
Ver caso →Pregunta como hablas.
Ver caso →Una marca lista para despegar.
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La confianza no se improvisa.
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El comercio de siempre. Más cerca.
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De la Tierra Media a tu butaca.
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Una propuesta web para orientar cada forma de ayudar.
Ver caso →Una pantalla para la cultura en catalán.
Ver caso →Encontrar el talento. Montar el plan.
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Una vivienda empieza por entenderse.
Ver caso →Antes de volar, tenerlo claro.
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Una red global con nombres propios.
Ver caso →Cambiar de nombre. Seguir en marcha.
Ver caso →Respirar. Entender. Dar el primer paso.
Ver caso →Cuatro escuelas. Una puerta para cada una.
Ver caso →Primero, quién te va a cuidar.
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El club primero; después, el horario de cada grupo.
Ver caso →Cambiar de tecnología. Conservar la memoria.
Ver caso →El diseño se aparta. La obra se ve.
Ver caso →Una web que cuida y además rinde cuentas.
Ver caso →Barcelona desde otra perspectiva.
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Estar lejos. Echar una mano.
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Del escaparate a cada producto.
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Una voz propia, también en pantalla.
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Un vivero centenario convertido en una experiencia digital viva
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Una web mínima donde la arquitectura ocupa todo el espacio
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Un catálogo digital para componer la mesa pieza a pieza
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Una arquitectura de aprendizaje adaptable a dos contextos profesionales
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