Cómo elegir una agencia web en Barcelona sin que te vendan humo: 10 preguntas
En Barcelona hay cientos de agencias, estudios y freelances que hacen webs, y en la primera reunión todos dicen exactamente lo mismo: diseño a medida, orientado a resultados, equipo multidisciplinar. Es imposible elegir con eso. Lo que sí funciona es hacer preguntas incómodas y escuchar cómo responden. Aquí van las diez que nosotros haríamos si tuviéramos que contratar a otro.
Una agencia no se elige por lo que promete. Se elige por lo que es capaz de explicar sin adornos.
Antes de preguntar: sabe qué quieres
Si llegas a la reunión con «necesito una web nueva», cada agencia te presupuestará una web distinta y no podrás compararlas. Dedica diez minutos a escribir qué tiene que conseguir la web (contactos, ventas, reservas, dejar de responder las mismas preguntas por teléfono), quién la va a usar y qué no funciona hoy. Nuestro brief interactivo es gratis y no te pide que hables con nadie. Con eso en la mano, las preguntas de abajo tienen sentido.
Las diez preguntas
1. ¿Me enseñas tres casos con problema, solución y resultado?
No un portfolio de pantallazos bonitos: tres proyectos donde te expliquen qué pasaba, qué hicieron y qué cambió después. Si el resultado es «el cliente quedó muy contento», no es un resultado. Si te dicen «no podemos compartir datos», pregunta por uno solo. Los nuestros están aquí, con las cifras que tenemos y sin las que no.
2. ¿Quién va a hacer mi web exactamente?
La persona que te vende el proyecto casi nunca es la que lo construye. Pregunta quién diseña, quién programa, quién escribe y si alguna de esas partes está subcontratada fuera. No es malo que lo esté; es malo que no te lo digan.
3. ¿De quién será el dominio, el hosting, el código y los diseños?
La respuesta correcta es «tuyo, todo, desde el primer día». Si el dominio se registra a nombre de la agencia o la web vive en una plataforma de la que no puedes salir, el día que quieras cambiar de proveedor descubrirás lo que cuesta de verdad.
4. ¿Qué no incluye el presupuesto?
Es la pregunta que más incomoda y la que más ahorra. Textos, fotos, traducciones, migración de la web antigua, formación, textos legales, mantenimiento del primer año. Nosotros ponemos el «no incluye» en todas las propuestas porque una sorpresa aplazada sigue siendo una sorpresa.
5. ¿Cómo sabremos si la web funciona?
Una web que no mide no se puede mejorar. Pregunta qué van a medir, con qué herramienta y quién va a mirar los datos después del lanzamiento. Si la respuesta es «instalamos Google Analytics», sigue preguntando: ¿qué objetivos? ¿qué eventos? ¿cada cuánto lo revisamos?
6. ¿Qué pasa cuando la web se caiga un sábado?
Se caerá. Todas se caen alguna vez, normalmente en el peor momento. Lo que importa es si hay alguien que lo ve antes que tú, cuánto tarda en responder y si el hosting hace copias de seguridad que alguien ha probado a restaurar. Así funciona el nuestro.
7. ¿Cuánto tarda y qué necesitáis de mí?
El plazo de una web casi nunca lo marca la agencia: lo marcan los textos y las fotos que tienes que entregar tú. Una agencia honesta te dirá desde el principio qué va a necesitar y cuándo, y te avisará de que el contenido es el cuello de botella.
8. ¿Cómo tratáis los idiomas?
En Barcelona una web suele nacer en dos o tres idiomas. Pregunta si las traducciones las hace una persona o una máquina, si cada idioma tiene su URL propia y si el buscador podrá encontrar cada versión. Una web traducida automáticamente sin revisar se nota a la primera frase, y quien la lee lo nota más que tú.
9. ¿Qué haríais con mi web actual antes de rehacerla?
A veces la respuesta correcta es «no la rehagas todavía». Una agencia que quiere ayudarte mira primero lo que tienes: velocidad, posicionamiento, qué páginas funcionan. Nuestra auditoría exprés te lo cuenta en vídeo y es gratis precisamente para eso: para no venderte una web que no necesitas.
10. ¿Me lo puedes explicar sin palabras raras?
Si en la propuesta hay más siglas que frases, pídeles que la traduzcan. Quien entiende algo sabe explicarlo. Y si te quedas con dudas, nuestro diccionario sin humo traduce las treinta palabras que más se usan para no decir nada.
Señales de humo
Hay frases que deberían activar todas las alarmas. «Te ponemos el primero en Google»: nadie puede garantizarlo. «Diseño ilimitado» o «cambios ilimitados»: alguien pagará esos cambios, y serás tú en calidad o en plazo. Un precio cerrado antes de haber hablado del proyecto. Un presupuesto de una sola línea. Una web «gratis» sin que quede claro quién paga qué y durante cuánto tiempo. Y la más habitual: una propuesta que habla mucho de la agencia y nada de tu negocio.
Y si nos preguntas a nosotros
Estas mismas preguntas nos las hacen a nosotros, y las respondemos por escrito. Somos un estudio de Sant Just Desvern que hace webs, marca, contenido y software, con equipo propio y un hosting que gestionamos nosotros. No publicamos tarifa, pero te damos una cifra real en 24 horas si contestas siete preguntas. Y antes de eso, si quieres saber en qué estado está tu web actual, haz el test: tarda tres minutos y no te pide el correo para darte el resultado.
Preguntas frecuentes
¿Cuántas agencias debería comparar?
Tres suele ser suficiente si las tres han recibido el mismo brief. Con más de cinco, el proceso de elegir te cuesta más que la diferencia de precio.
¿Es mejor una agencia grande o un estudio pequeño?
Depende de lo que pese más para ti: procesos y capacidad de una grande, o acceso directo a quien hace el trabajo en una pequeña. Lo que importa es que las diez preguntas tengan respuesta.
¿Cómo sé si el precio es razonable?
Compara el desglose, no el total. Si no hay desglose, pídelo. Tenemos una guía con las horquillas de precio del mercado de Barcelona en 2026.
¿Debo firmar una permanencia?
Para el proyecto, no. Para el mantenimiento o el hosting puede tener sentido un compromiso anual, siempre que puedas llevarte la web entera cuando quieras.
¿Qué debería entregarme la agencia al terminar?
Accesos de todo, una formación para editar la web, los archivos de diseño, la documentación de lo que se ha hecho y un plan de mantenimiento claro. Si falta algo de esto, no ha terminado.