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Lo que cuesta mantener una web: hosting, dominio, mantenimiento y lo que nadie pone en el presupuesto

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Ya hemos contado cuánto cuesta hacer una web en Barcelona. Esta es la otra mitad de la conversación, la que no suele salir hasta que llega la primera renovación: cuánto cuesta tenerla viva. Una web no es un folleto que se imprime y se guarda. Es un servicio que corre en un servidor, sobre un software que se actualiza cada mes, en un dominio que caduca cada año y con un contenido que envejece. Todo eso tiene un precio, y es mejor conocerlo antes.

La web se paga una vez. Tenerla viva se paga cada año. La diferencia entre las dos cifras es lo que nadie pone en el presupuesto.

El dominio: entre 10 y 20 euros al año, y tu activo más importante

Un .com o un .es cuesta entre 10 y 20 euros al año; un .cat o un .barcelona, algo más. Es la partida más barata y la más importante: si el dominio caduca, la web desaparece, el correo deja de llegar y recuperarlo puede ser imposible. Tres reglas: que esté a tu nombre, que la renovación sea automática y que el aviso de caducidad llegue a un correo que alguien lea.

El hosting: de 5 a 250 euros al mes

Un alojamiento compartido básico cuesta entre 5 y 15 euros al mes y sirve para una web pequeña con pocas visitas. Sube a 30 o 60 cuando necesitas más recursos, y llega a entre 100 y 250 cuando lo que pagas es un hosting gestionado: copias diarias que alguien ha probado a restaurar, actualizaciones de seguridad, monitorización, una red de entrega de contenidos delante y una persona que mira cuando algo pasa. La diferencia no está en la máquina; está en quién responde a las tres de la tarde de un domingo. Cuando tu web va mal cada vez que juega el Barça, es el hosting lo que se nota.

El mantenimiento: lo que se rompe cuando nadie mira

WordPress publica actualizaciones constantemente, y cada plugin y cada tema tienen las suyas. Una web que nadie actualiza se convierte en un problema de seguridad en meses, y una que se actualiza sin probar se rompe con la misma facilidad. Mantener bien una web es actualizar, comprobar que todo sigue funcionando, arreglar lo que se rompe y hacer los pequeños cambios que van saliendo. Para un negocio pequeño, entre 300 y 3.000 euros al año según el tamaño de la web y de la bolsa de horas. Los planes suelen incluir un número de cambios al mes; lo que importa es que exista alguien con nombre al otro lado.

Licencias y servicios que se pagan aparte

Plugins premium (formularios avanzados, SEO, traducciones, copias de seguridad): entre 50 y 300 euros al año cada uno. Tipografías con licencia. Fotos de banco. La herramienta de correo electrónico, que crece con la lista. Las claves de mapas y otras conexiones externas, que a partir de cierto uso cobran. Nada de esto es caro por separado; lo caro es descubrirlo cuando ya está en la web.

Lo legal

Textos legales actualizados, un banner de cookies que haga lo que dice y un registro de tratamientos si recoges datos. Se hace una vez bien y se revisa cuando cambia la ley o cambia la web. Si el banner de cookies lo pone un plugin gratuito sin configurar, no estás cumpliendo; estás decorando.

El contenido: la partida que muere primero

La web más cara de mantener es la que nadie actualiza. Un blog con la última entrada de hace dos años, un «novedades» sin novedades, una sección de equipo con gente que ya no está. Eso también es mantenimiento, y el más olvidado. Cuenta con unas horas al mes, tuyas o de alguien, o no abras secciones que no vas a alimentar. Tu web no necesita más secciones: necesita menos, y sobre todo necesita que las que hay estén vivas.

Tres perfiles, tres cifras

Web pequeña, poco tráfico, sin tienda: entre 300 y 600 euros al año sumando dominio, hosting compartido y un mantenimiento mínimo. Web de negocio con formularios, varios idiomas y campañas: entre 900 y 2.500 euros al año, con hosting mejor y una bolsa de horas. Tienda online o web con mucho tráfico: de 2.000 a 6.000 euros al año o más, con hosting gestionado, monitorización y alguien que responda rápido, porque cada hora caída se mide en ventas.

El mantenimiento a 0 euros es el más caro

Hay ofertas de «mantenimiento gratis» y de «hosting incluido para siempre». O no existe, o está pagado dentro de otra partida, o desaparece cuando la agencia cambia de estrategia. Lo pagarás igual: el día que la web se caiga, cuando quieras cambiar de proveedor y descubras que no puedes, o cuando la actualización pendiente desde hace un año abra una puerta que no debía estar abierta. Un buen mantenimiento cuesta dinero y se nota en que no pasa nada.

Cómo saber qué estás pagando hoy

Pide a tu proveedor una lista con cada partida, su precio y su fecha de renovación. Si no puede dártela en un día, ya tienes una respuesta. Y si quieres una segunda opinión sobre el estado real de tu web, velocidad incluida, la auditoría exprés es gratis y llega en vídeo en 48 horas laborables.

Preguntas frecuentes

¿Puedo mantener la web yo mismo?

Sí, si tienes tiempo cada mes y copias de seguridad antes de cada actualización. La mayoría de negocios prefieren pagar para no tener que acordarse.

¿Qué incluye un plan de mantenimiento normal?

Actualizaciones probadas, copias de seguridad, monitorización, arreglos de lo que se rompe y una bolsa de horas para cambios pequeños. Lo que no suele incluir: contenido nuevo, rediseños y funcionalidades nuevas.

¿Hosting compartido o gestionado?

Compartido si la web es pequeña y una caída de unas horas no te cuesta dinero. Gestionado si vendes, recibes campañas de tráfico o no puedes permitirte no enterarte cuando algo falla.

¿Cada cuánto hay que actualizar WordPress?

Las actualizaciones de seguridad, en cuanto salen. El resto, cada pocas semanas, siempre con copia previa y comprobación después.

¿Qué pasa si dejo de pagar el mantenimiento?

Nada el primer día. En unos meses la web queda desactualizada y expuesta, y cualquier arreglo posterior cuesta más que el mantenimiento que ahorraste.